viernes, 16 de septiembre de 2011

Mi sapo perfecto - Reina


Eres mi sapo perfecto...

Sapo
rana
anuro
batracio
escuerzo.

Te besaré mil veces
hasta convertirme
en la rana de tus sueños...

Reina


lunes, 12 de septiembre de 2011

La princesa rana - Rufino U. Sánchez

La princesa salió corriendo cuando el sapo intentó besarla. Al no haber tomado la iniciativa pensó en un cuento al revés.

Rufino U. Sánchez 


viernes, 9 de septiembre de 2011

La rana que quería ser una rana auténtica - Augusto Monterroso


Había una vez una rana que quería ser una Rana auténtica, y todos los días se esforzaba en ello.
Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente buscando su ansiada autenticidad. Unas veces parecía encontrarla y otras no, según el humor de ese día o de la hora, hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en un baúl.
Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente, y comenzó a peinarse y a vestirse y a desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si los demás la aprobaban y reconocían que era una Rana auténtica. Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo, especialmente sus piernas, de manera que se dedicó a hacer sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores, y sentía que todos la aplaudían.
Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que, dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran una Rana auténtica, se dejaba arrancar las ancas, y los otros se las comían, y ella todavía alcanzaba a oír con amargura cuando decían que qué buena rana, que parecía pollo.

Augusto Monterroso

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Amor ante todo - Miguel Ángel Molina

El príncipe, deseoso de encontrar el amor, rebuscó por todos los cuentos.
Primero encontró a Rapunzel, pero tras escalar la torre descubrió su obsesión por champúes y suavizantes. Después halló a Bella, pero el trankimazin pudo con sus besos. Cenicienta, Blancanieves… ninguna realmente ansiaba enamorarse.

Cuando se resignó a vivir solo, una rana llamó su atención.
-¿Ranita, estás hechizada?
-Sí.
-¿Y un beso rompería el conjuro?
-Sí, si nos juramos amor eterno.
-Perfecto, sólo busco eso.
Tras besarla un musculoso muchacho, de dulce mirada, le susurró tiernamente:
-¿Hola guapo, algún problema?
Pensativo, el príncipe contestó:
-Ninguno, nadie es perfecto.

Miguel Ángel Molina


lunes, 5 de septiembre de 2011

Deseo de cumpleaños - Bicefalepena

Todos los años el mismo deseo. Llegaba el verano y con él su cumpleaños. El anhelo en su mente, la tarta preparada, los carrillos hinchados. Se veía convertida en rana... Pero no sabía que soplaba la velas en contra del viento y el barco se iba, con su afán, en dirección contraria. Y la princesa lloraba...


Bicefalepena

viernes, 2 de septiembre de 2011

Niña y rana - Verónica Ruscio

La niña de vestido verde jugaba con dos imanes. Miraba, divertida, cómo se pegaban y se repelían. Más allá, en el jardín de pastos altos, una rana asomó y la miró. Saltó, saltó, saltó hasta los pies de la niña.

—Soy una rana —dijo en ranés. La niña bajó la mirada. Vio la piel lustrosa, viscosa, los ojos saltones.

La rana miró otra vez y, en los ojos esperanzados de la niña, vio un brillo, un reflejo, tibia imagen de una rana. Hay una rana en ella, pensó. Será mi amiga.

La niña se acercó más a la rana y la miró. Vio en los ojos amarillos una niña igual a ella. Lleva una niña en la mirada, pensó. Será mi amiga.

Y niña y rana se fueron saltando

Verónica Ruscio