Desde que existen los cuentos, desde que una vez erase que se era, las ranas han ocupado un lugar privilegiado en historias y relatos. A esta charca están invitados todos esos batracios que pueblan especialmente los microrrelatos


jueves, 31 de mayo de 2012

Equilibrio en el parque - Torcuato



En el estanque, un nenúfar flota, indiferente a la rana que a punto está de saltar encima de él. A su vez, el pequeño batracio, sólo presta atención a la libélula posada dos hojas más allá. Y creo que en el parque, soy yo el único que se percata de la situación mientras los toboganes se pulen, las ruedas de los carricoches chirrían y las gotas de sudor resbalan por las pequeñas frentes infantiles.


Torcuato
Todo nuevo bajo la luna

lunes, 28 de mayo de 2012

Sapos y princesas (V) - Pedro Herrero

La princesa sostuvo al sapo entre sus manos para darle un beso. Después de aquello, el príncipe no se cansó de exigir siempre la misma postura.



Pedro Herrero 

jueves, 24 de mayo de 2012

Princesa insatisfecha - Manuel Rebollar


Como el sapo convertido en príncipe lo veía todo muy negativamente
lo desbesó y se comió sus ojos

Manuel Rebollar

lunes, 21 de mayo de 2012

Liebster Blog


La charca de las ranas se nutre de los regalos de todos y cada uno de vosotros, de los micros de batracios que encontráis entre vuestras letras y tenéis a bien compartir conmigo. A estos regalos, la charca ha tenido el honor de que Gabriel Bevilaqua de El elefante funambulista le sume el reconocimiento de Liebster Blog, que evidentemente es para todos y cada uno de quienes habéis dejado una ranita, sapo o batracio en esta charca.
Por eso es tan difícil cumplir las normas de esa designación y elegir cinco blogs que hago después de animaros a todos a seguir buscando ranillas que compartir en la charca y, desde aquí, saltar a todos y cada uno de los lugares de donde proceden.

- Enmascarado por amor al arte: por compartir esta extraña pasión por los batracios con esas fábulas charcañolas.

-Humor mío de Pedro Herrero, por esa ironía con la que marca todos sus textos y también la serie de "sapos y princesas"

-Relatos de andar por casa de Ana Vidal porque sus cuentos tienen magia y las ranas le saltan alrededor

-Van al aire de Rosa Martínez, porque sin aire no hay vida ni en la charca ni en ningún lugar

- El elefante funambulista de Gabriel Bevilaqua porque entre "animales" se entienden, aunque todavía espero que su elefante encuentre una rana para esta charca. Queda ahí el reto :-)


Las reglas del Liebster son: 

1.   Copiar y pegar el premio en el blog y enlazarlo al blogger que te lo otorgó. 
2.  Señalar tus cinco blogs preferidos con menos de 200 seguidores y escribir comentarios en sus blogs para que conozcan que han recibido el premio, 
3.  Y, por último, esperar a que esas bitácoras continúen con la cadena y elijan a sus 5 blogs preferidos.

jueves, 17 de mayo de 2012

El cielo de las ranas - Puck




- Mamá, ¿las ranas van al cielo?
- Claro, Rocío
- Entonces ahora entiendo qué es la lluvia.
- ¿Y qué es?
- El agua que se cae de las charcas del cielo

Puck
Los jardines de Puck

lunes, 14 de mayo de 2012

¿Sapo o rana? - Susana Pérez


De pequeñita me habían dicho que los mejores hombres salían de los sapos más feos. Yo lo creí. Mi  tía Inocencia, que ya toda la familia daba por solterona para toda la vida, me llevó con ella una tarde de verano al estanque que había por detrás de la casa de la abuela. Allí, buscando y buscando, y a punto de arriesgar su vida en aquel agua verde y podrida, se hizo con un sapo gordo y horrible. Cerró los ojos, puso los labios de morritos y le plantó un beso de película. A la mañana siguiente, la tía Inocencia era la comidilla del pueblo paseando por las calles de la mano de un galán de los que nunca se habían vistopor allí.

Han pasado muchos años desde entonces y demasiados hombres por mi vida... altos, bajos, guapos, feos,buenos, malos. Pero al parecer, todos los sapos me salen rana.



Susana Pérez
Aprendiz de Palabras

jueves, 10 de mayo de 2012

Sapos y princesas (IV) - Pedro Herrero

A saber si la princesa besó a un sapo por error, cuando en realidad buscaba a otra rana.



Pedro Herrero