jueves, 26 de enero de 2012

Verdes instintos - María Paz Ruíz Gil



Si el sexo es un árbol, ya se había trepado a sesenta ramas distintas. Sin dolor encontraba formas de lubricar hojas y doblar troncos para  mojar sus instintos. Una mañana amaneció con un tatuaje negro en la panza y un bebé entre los brazos, así conoció las consecuencias de frotar su naturaleza con los árboles. Ahora vive en la tierra y se alimenta de moscos de colores casi extintos. Por las noches croa con su hijo pequeño, un batracio desobediente que no quiere aprender a nadar.

María Paz Ruíz Gil
Diario de una cronopia

3 comentarios:

Paloma Hidalgo dijo...

La vida misma ¿No? Ese batracio rebelde me resulta muy pero que muy familiar, jaja.

Un saludo

Sergio dijo...

A esos batracios lo que les pasa es que les falta disciplina.

Reina dijo...

Todos tenemos a un batracios de esos en casa... jajaja