jueves, 3 de octubre de 2013

El luminoso libro reza - Patricia Nasello




“En noche de luna llena, durante siete días, deberá el sapo perfumarse con el compuesto obtenido de la maceración de setenta flores de azahar en setecientas gotas de agua. Y transmutará, en príncipe”.

Sabe que debería estar en el sótano, cubierto por telarañas y excremento de murciélago, como cualquier otro de su misma condición. Está bajo el sol, limpio y abierto, su magia desplegada a la luz.
Espera. Reza al Dios de los Libros de Buenas Intenciones para que algún sapo lo lea y se decida a usar los materiales nobles que él propone.
Pero pasan a su lado sin prestarle atención: miles de pequeños seres verdes que en el calor fétido de la laguna, cubiertos de barro, con las moscas zumbando alrededor; son felices.

Patricia Nasello

3 comentarios:

Patricia Nasello dijo...

Qué rico olor a verde y agûita clara, Mar. Y en compañía de tantos amigos!!!

Feliz de chapotear en este charco dejo aquí mis cariños

Sara Lew dijo...

Siempre tan hermosa y elegante tu escritura, Patricia. Hasta el título, que me encanta.
Los sapitos son felices así, chapoteando en su charca; somos nosotros, príncipes o princesas del cuento de la vida, quienes nos sentimos siempre destronados y desafortunados; o deseando ser lo que no somos. E incluso si somos felices nos sentimos desafortunados porque sabemos que no durará para siempre...
Ay, perdón por el rollo.

Abrazos.

Purificacion Menaya dijo...

Precioso cuento Patricia, es cierto, solo nosotros creemos que transformarnos en otros nos hará felices. Los sapos son sabios y saben ser felices.