lunes, 24 de octubre de 2011

Besos I - Martín Gardella



Recorriendo el pastizal que rodea la laguna, una rana encantada se interpuso en mi camino y me pidió que la besara. "Sólo el beso de un hombre gentil puede romper el hechizo", croaba. Accedí a su pedido de modo elegante, imaginando un futuro esplendoroso en algún Palacio Real, pero me equivoqué. Mientras mi cuerpo encogía, verdoso y lleno de verrugas, alcancé a ver la silueta transformada de la hermosa princesa, huyendo a la carrera, con el rostro cubierto de lágrimas, y de vergüenza.

Martín Gardella
El living sin tiempo
Químicamente impuros

4 comentarios:

Enmascarado dijo...

El engaño de la lágrima fácil.
De todo se aprende.

Rosa dijo...

Que mentirosa!!!

Besos desde el aire

Puck dijo...

Martín, gracias por traer este a la charca y ya anuncio que habrá más :-)

Rosa, Enmascarado, gracias por chapotear en esta charca

Saludillos
croak, croak

Martín dijo...

Gracias Puck por dejar entrar a mis ranas en tu charca. Las otras dos también son tuyas! Un abrazo